martes, 26 de julio de 2011

ANÁLISIS-Guinea Ecuatorial lucha para ser "un estado petrolero"

MALABO (Reuters) - Albergar cumbres y el torneo más importante del fútbol africano obligará a Guinea Ecuatorial a levantar gradualmente algunas restricciones, pero las reformas políticas para que sea más abierto y democrático aún están muy lejos.
Martes, 26 de julio de 2011

La principal cuestión que pende sobre la política de este país productor de gas y petróleo es cuánto tiempo se mantendrá en el poder el presidente Teodoro Obiang Nguema y quién - probablemente de su familia o clan - le sucederá cuando dimita o muera.


La única ex colonia española en África tiende a suscitar puntos de vista extremos. Sus detractores lo describen como un estado petrolero brutal e intrínsecamente corrupto, mientras que sus dirigentes y defensores se quejan de que esas críticas son desfasadas y exageradas.

La realidad, explica un diplomático destinado en la capital, Malabo, está a medio camino.

"La visión de Obiang es la de un estado benefactor autoritario, como los estados petroleros de Oriente Próximo. No lo ha logrado", dijo el diplomático, que no quiso dar su nombre.

"Está moviéndose. ¿Tan rápido como debería? Probablemente no. Es una dictadura, un estado autoritario (..) pero su imagen internacional está distorsionada", añadió.

Ser el anfitrión de la cumbre de la Unión Africana de este año permitió una exposición inusual para un país que se convirtió en un paria internacional bajo la brutal dictadura de Francisco Macías Nguema, que fue derrocado por su sobrino Obiang en 1979.

Los líderes latinoamericanos también tendrán una visión de las autopistas de seis carriles, los nuevos y brillantes edificios ministeriales y los proyectos de viviendas sociales pagados con los miles de millones de dólares de los ingresos del petróleo cuando se celebre una cumbre este año.

Es poco probable que visiten los vecindarios más pobres, que no han probado las mieles del desarrollo - pese a que las cifras del Banco Mundial de 2010 colocan los ingresos medios per cápita a la par que los de Arabia Saudí - y donde hay grandes agujeros en el asfalto y muchos se ganan la vida con puestos callejeros.

Pero organizar la Copa de África a principios del año que viene, con sus potenciales hordas de aficionados, pondrá a prueba a un país aislado cultural y geográficamente y paranoico sobre la seguridad y los extranjeros.

OPOSICIÓN DE UN SOLO HOMBRE

Los partidarios de Obiang argumentan que el país ha recorrido un largo camino desde los tiempos de Macías, cuando un número elevado de ecuatoguineanos huyeron al extranjero ante las matanzas políticas, el culto a la personalidad del presidente y la virulenta retórica antiespañola.

Se han hecho progresos en derechos humanos, dicen, citando pasos como la liberación de prisioneros políticos y la firma, a principios de este año, de un acuerdo para establecer una sede con el Comité Internacional de Cruz Roja.

Los partidos políticos pueden actuar. Pero se quejan de hostigamiento y, con más del 95 por ciento de los votos en las últimas elecciones presidenciales de 2009, no puede decirse que Obiang afronte desafíos graves. Los que buscan la alternativa dirigen sus miradas hacia un solo hombre: Placido Micó, de la Convergencia Social Democrática, y el único diputado opositor de los 100 del Parlamento.

Micó, cuya presencia los analistas dicen que da una apariencia de pluralidad a la política, lamenta que los fondos del petróleo hayan reducido la fuerza que los países extranjeros pudieran tener en cuestiones como los derechos humanos. Además, y poniendo como ejemplo que tras unas elecciones parlamentarias en 1993 al menos 11 de los 80 diputados no eran del partido de Obiang, sostiene que el país, de hecho, es menos democrático.

"El parlamento no funciona. Solo existe para aprobar proposiciones. Hay debates, pero los resultados se conocen antes de tiempo. Yo no puedo producir resultados yo solo", dijo a Reuters.

Obiang ha establecido una comisión para estudiar reformas políticas, como la posible limitación de mandatos, aunque los detalles por ahora son muy escasos. Micó lo considera una "mascarada", y afirma que lo que hace falta es voluntad política, y no nuevas instituciones, para luchar contra la corrupción.

El Gobierno de Obiang se queja con frecuencia de que las percepciones están anticuadas y basadas en información de críticos en el exilio que tienen cuentas pendientes, o de una prensa extranjera "desinformada".

Pero no hay medios de comunicación independientes, y aunque a los periodistas se les invita, conseguir el visado y trabajar es notoriamente complicado. Antes de la cumbre fue expulsado un equipo de la televisión alemana y la mayor parte de lo que había rodado en barrios pobres fue eliminado.

Una firma estadounidense de relaciones públicas ha estado trabajando para mejorar la imagen el país, pero tampoco se libra de los temores sobre la seguridad. Durante la cumbre, uno de sus trabajadores fue arrestado brevemente por tomar una fotografía del centro de conferencias.

AGENTES EXTERIORES

En medio de las conferencias sobre la juventud africana y la primavera árabe durante la cumbre de la UA, Obiang saludó los llamamientos a favor de los derechos humanos "cuando esas reclamaciones sean justas" pero advirtió contra agentes que "manipulen la inocencia y la buena voluntad de la juventud" para causar "revoluciones estériles".

"Este es el caso de mi país (...) que es victimizado y asediado por una campaña sistemática de desinformación por estos agentes".

La introducción prevista para este año del acceso a Internet desde los móviles y la vuelta a casa de más jóvenes educados en el exterior podría facilitar el flujo de información e ideas, pero no hay peligro de una primavera árabe en el golfo de Guinea.

Tras la conspiración fallida de 2004, en la que se vieron implicados mercenarios británicos y sudafricanos, entre otros, y que una incursión con una lancha motora llegara al corazón de la capital en 2009, la seguridad está más reforzada que nunca, con la ayuda de asesores de Estados Unidos, Marruecos, Israel y Francia.

Los observadores dicen que la cuestión clave es cuánto tiempo más se quedará en el poder el presidente de 67 años.

"Es la cuestión más desestabilizadora, la incertidumbre sobre la sucesión", dijo Alex Vines, director del programa de África del centro de análisis Chatham House. "Al no haber un proceso democrático abierto, es más intenso".

Teodorin Obiang, hijo del presidente y ministro de Agricultura, es acusado frecuentemente de tener un estilo de vida extravagante en el extranjero, con residencias multimillonarias, jets privados y yates, pero está considerado el favorito.

En la capital, numerosos carteles le muestran trabajando y en contacto con la gente, pero diplomáticos y analistas citan su estilo de vida, parecido al de un playboy, junto con su incómoda relación con los mayores en los círculos más próximos del poder, como causas de preocupación.

/Por David Lewis/
(Reuters)