martes, 26 de febrero de 2013

Identidad Ndowe


Por Ma-Bàlle ma-a Joba

Cada uno de nosotros es un ser humano diferente de otro. Cada uno tiene «su» percepción particular de las cosas; esto es lo que asegura una opinión, a veces muy divergente entre personas de un mismo grupo o comunidad.

Una de las cosas que enriquece el conocimiento de una persona sobre un tema dado es su capacidad de poder observar, analizar y deducir nuevas opciones o parámetros del tema, cambiando cada vez su ángulo de visión. Está claro que esta capacidad no está dada a todo el mundo, lo que explica la incomprensión de algunos ante explicaciones cuya comprensión exige quizás otro nivel de conocimiento. Es relevante notar que, ante esta situación, algunas personas que se guían por la prepotencia, suelen terminar por rechazar de plano todo e, incluso, amenazar a los promotores de la idea.

De la misma manera que el ser humano es singular, una agrupación de seres humanos en una comunidad es también muy singular. En efecto, cualquier agrupación de varios seres humanos configura una combinación absolutamente original, única e irrepetible. Es más, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que entre seres humanos, o entre grupos humanos –tomemos por ejemplo el Pueblo Ndowe y el Pueblo Fang–, puede haber semejanzas; pero no habrá jamás igualdad en todos los aspectos. Los Ndowe sabemos que la identidad de nuestro Pueblo es el reconocimiento y la conciencia de NUESTRA propia memoria–NO DE LA MEMORIA DE OTRO PUEBLO AJENO–; y sabemos que la identidad de nuestro Pueblo es también el reconocimiento y la conciencia de nuestro propio yo, inconfundible e incambiable.

La importancia de esta conciencia es evidente, puesto que gracias a ella tenemos ciertas preferencias políticas propias que:

 • nos conducen a tomar una posición específica frente a cualquier problema político; y

 • nos permiten realizar una definición de nuestras propias metas o nuestra misión.

 La experiencia demuestra que normalmente la afirmación de la personalidad no se hace en balde. Sabemos que la culminación de este proceso de afirmación identificatoria es la de demanda de autogobierno, es decir, de autodeterminación política.